El Santo Patrón

La Sagrada Imagen

La venerada Imagen de San Blas es una talla de madera fechada en el siglo XVIII siguiendo los rasgos propios del barroco español. La originalidad de este simulacro es la representación del santo como un joven imberbe, siendo lo tradicional representar a San Blas como un anciano barbudo.

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San Blas reviste los atributos de obispo: mitra, alba, estola y capa pluvial cruzada, además de guantes y báculo. El alba está realizado en tela encolada dando más realismo a la talla.

La imagen mide alrededor de 1 metro y se completa con aureola plana de plata. Durante las fiestas patronales la talla se reviste con una casulla de guitarra y capa pluvial de seda brocada en tono rojo. Este año con motivo del Año Jubilar en su honor la Sagrada Imagen permanece vestida todos los días. 

 

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Se encuentra durante todo el año en su altar de la nave lateral derecha, de donde cuelgan a ambos lados las gargantillas de cera.

Las tradiciones y fiestas

Las fiestas de San Blas se celebran el fin de semana más próximo al 3 de febrero, fiesta del Santo. La tradición marca que los protagonistas de estas fiestas sean los Quintos (los jóvenes que cumplen 18 años).

El viernes, víspera del día del santo, los Quintos acuden a la Dehesa a por la leña que por la noche se quemará en la luminaria en honor a San Blas. Pasan el día en el campo y por la tarde entorno a las 17 h. entran en el pueblo en los carros cargados de leña y exornados. Son recibidos por las Autoridades y la banda de música que les acompaña hasta la plaza Rey Juan Carlos I  donde descargan la leña.

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Por la noche, entorno a las 24 h. se quema la leña y se celebra el baile en el Pabellón Municipal.

Al día siguiente, día del Santo Patrón, se celebra por la mañana Solemne Misa en su honor. Como curiosidad, durante la Consagración la banda toca la Marcha Real, convirtiéndose en el momento álgido de la celebración. Por la tarde la venerada Imagen del Patrón recorre las calles de Villamanta siendo portado por los Quintos. Terminada la procesión comienza la tradicional subasta de las gargantillas de cera. Estas gargantillas son ofrecidas por los propios vecinos, que las adornan con cintas y numerosos exornos.  Los vecinos van pujando por las gargantillas que guardarán en su casa durante todo el año, siguiendo la costumbre de que quien tenga uno de estos ex votos no padecerá de problemas de garganta.

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Por la noche, de nuevo la luminaria anunciará que Villamanta está en Fiestas y se volverá a celebrar el día grande del Patrón con el baile.